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De mis Demonios a tus Sueños:El Origen

Periodista y Escritor

De mis Demonios a tus Sueños:El Origen

Libro:

De mis demonios a tus sueños se compone de cuentos que escribí en distintas etapas de mi vida muy importantes, y que guarde en el cajón por varios años. Cuando escribí cada uno de ellos fue un viaje asombroso y me di cuenta que era lo más he disfrutado hacer, que si en algún momento me quería dedicar a algo, sería a esto, a crear historias por el resto de mi vida.

Nunca me imagine que se sueño fuera tan complicado, pero ya por fin puedo decir que lo hemos realizado.

Bienvenidos a mis demonios.

De mis demonios a tus sueños

Sin duda la historia más importante de mi vida, por que fue la que de algún modo comenzó todo y me mostró el camino de lo que se podría decir sería mi destino,

Por allá del año de 1997 descubrí a los que hasta ahora es uno de mis autores favoritos. MARIO CRUZ.

Tenía como costumbre cada fin de semana,irme a gastar mi quincena en discos y libros en el tianguis del chopo en la cd de mexico, ahi compre el libro de la obra del maligno de mario cruz. En esa recopilación de cuentos habia uno que me encantó, se llamaba, dios bendiga a la gente solitaria, en él narraba el encuentro de dos jóvenes en distintas partes del mundo que a lo largo de su vida se soñaron, llevando una realidad terrible pero con sueños maravillosos, esa idea me encantó y me quede con esa anécdota por muchos años.

La Obra del Maligmo:Mario Cruz , México 1997.

En el año 2002 en la carrera de periodismo, para pasar la materia de redacción era necesario escribir un cuento, paralelamente se iba a hacer un concurso con estas historias, así que de una manera casi obligada tuve que escribir.

Frente a la computadora repase miles de temas a realizar, como era identificado en mi clase como amante del terror, fantasmas y aspectos sobrenaturales, se esperaba que escribiera sobre el tema, así que quise hacer algo distinto. Algo que de algún modo fuera real pero a la vez tuviera un toque de fantasía. Recordé el cuento de mario cruz y me maraville, si más dudas ahi ya tenia mi historia. Era el momento de abrirle la puerta a mis sueños.

Te dejo el primer capítulo de esta historia con la presentación de un personaje que para mi ha sido entrañable.  El sicario Christian.

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De mis demonios a tus Sueños de Hernan Almaguer



Aquí estoy de nuevo, acariciando el frío acero de esta arma, me es tan fácil apuntar y abrir fuego sobre el desafortunado cráneo que se cruce en mi camino, depositando en su interior el dulce beso del plomo, saboreando cada gota de sangre que llega a salpicar la comisura de mis labios. A veces siento que con cada muerte se va una parte de mi alma, dejándome más y más seco por dentro, creo que mi corazón se extinguió hace mucho tiempo y el vacío fue sustituido por el rencor que día a día se alimenta de sangre y muerte.

Ahí está mi próximo trabajo, si, es la misma cara de aquel infeliz que le molió a golpes el rostro a mi madre, dejando que se desangraba en el suelo de aquel lugar que cada noche se convierte en el escenario de mis pesadillas.  

Siempre tengo el mismo sueño, en el que me encuentro paralizado, sin poderme mover veo como mi padrastro patea con brutalidad a mi madre.   Recuerdo cuando bastaba solo un abrazo para destruir a los fantasmas que desgarraban mi alma.

Maldito el día en que conoció a ese borracho que nos destruyó la existencia.

Frecuentemente la golpeaba y cada vez lo hacía con más furia, mis manos débiles no eran capaces de provocar que se diera cuenta de mi presencia.
Siempre la dejaba inconsciente a causa de los golpes.  

El dolor jamás me importó. Pero el miedo ese maldito me hizo conocerlo y tal vez hasta respetarlo, siempre me encerraba en un pequeño cuarto oscuro en donde tenía que esperar mucho tiempo mientras que mis demonios llegaban para torturarme, el miedo crecía y siempre quería encontrarme lo más lejos posible de ese lugar, así podría evitar que esos demonios internos me atraparan con sus garras, perforan mi alma y comieran mi corazón.   

Hasta el día de hoy, aunque la oscuridad es mi refugio, no dejó de temerle.   En el día mi madre llegaba a sacarme de ese cuarto, la abrazaba llorando y ella a pesar de sus heridas, me acariciaba el pelo con sus manos delicadas.

Llegó el día en el que ya no aguantó más, entonces nos fuimos de ese lugar para siempre, puso mi poca ropa en una maleta y la de ella en otra y sin decirnos nada escapamos para escondernos de ese despreciable ser.  

Esos pocos días que pasamos solos fueron los más hermosos de mi vida, disfrutaba tanto acompañarla a su trabajo pues cuando salía me llevaba a comer pastelitos de vainilla con atole de rompope.  

Su rostro era el de un ángel, sus ojos brillaban bajo el sol y en la oscuridad eran la guía en el camino de sombras que suele ser la vida.  

Todas las noches dormíamos abrazados uno del otro, protegiéndonos de la soledad, cada mañana cuando los tenues rayos de sol iluminaban su rostro podía ver que el cielo estaba junto a mí.

Pero nuestra felicidad no duró mucho tiempo, pues él nos encontró, llegábamos riendo tomados de la mano, era la celebración del día de muertos y regresamos de visitar la feria que se ponía cerca de nuestra casa, él nos esperaba sentado en la mesa con sus ojos inyectados de maldad, cuando nos vio llegar se levantó, me arrancó de su mano y me arrojó con tal fuerza contra la pared que al estrellarse solo pude escuchar un crujido dentro  de mi cabeza.

Todo se oscureció y me fui perdiendo en un abismo en donde solo existían los sonidos lacerantes de los gritos de mi madre. Me pareció como si escuchar aquellos gritos hubiera sido una eternidad, mismos que se convierten en los sonidos de mis pesadillas. Después todo se apagó, quedó solo el silencio más espeluznante que ha registrado mi memoria. Fue cuando apareció la imagen que marcó mi destino, pude ver a mi madre en el suelo con la cabeza destrozada a causa de los golpes, la tomé entre mis brazos y recogí los pedazos de su cráneo creyendo que al juntarlos podría despertar y decirme que escapáramos una vez más, que todo estaría bien, pero nada sucedió, le grité tantas veces que me quede sin voz, sin lágrimas, ella no despertaba y ya no estaba su sonrisa solo su sangre, demasiada sangre, ya no despertó.   

El infeliz dormía a su lado boca arriba aún ebrio, había cometido un pecado mortal. Matar a un ángel. Era hora de pagar.  

Fui por un cuchillo a la cocina y también tomé unos cerillos, era hora de pagar. Agarré la botella de licor que estaba a su lado y le rocíe el rostro con su contenido, sequé mis lágrimas y le prendí fuego.  Era hermoso ver como se retorcía de dolor, me aproximé a él y le di tantas puñaladas cómo pudo dar la fuerza de mi pequeña mano, el brillo del cuchillo entraba cada vez más profundo en su carne.

Sus gritos eran la música suave que le daba la atmósfera perfecta a la escena, el olor a carne quemada inundó la habitación y él poco a poco se desangró, su agonía fue larga, se retorcía como cerdo desollado en vida, me quede mucho tiempo contemplando aquellos cuerpos que formaban el cuadro más bizarro que haya pintado un artista demente.  

Huí de aquel sitio, llevando como un lastre a la muerte que se convirtió en el motivo de mi existencia.






Cuando presente este cuento, el primer capítulo causó un shock por el tema de maltrato familiar que aborda, llegandome a preguntar incluso que si yo había vivido algo así. A lo que siempre contestaba que no, que solo quise darle motivos a mis personaje para convertirse en un asesino despiadado, mostrando mi amor por los personajes llenos de matices, que nos son ni buenos ni malos, sino consecuencia de sus circunstancias.

Algunas personas que leen este capítulo principalmente madres se conmovieron al grado de las lágrimas, ya que de alguno manera habían sido víctimas de este tipo de maltrato, de igual manera con esa intensidad amaban a sus hijos.

Este escrito me hizo exentar la materia de redacción y llevarse el primer lugar en el concurso de cuentos de mi universidad. Y lo más importante, decidir a lo que me quería dedicar por el resto de mi vida.

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